Los productores retienen hacienda, especulando con mejores precios o evitando vender en un escenario que aún consideran favorable
Las salidas de terneros desde los campos de cría fueron inferiores a las esperadas para esta época del año, totalizando unas 810.300 cabezas. El dato resulta relevante porque ocurre en pleno inicio del período fuerte de comercialización y porque impacta directamente en el funcionamiento del mercado de invernada.
Marzo suele marcar el ingreso más intenso de hacienda liviana al circuito comercial, acompañando el avance de los destetes. Sin embargo, este año la dinámica mostró un quiebre, ya que por primera vez en los últimos cinco años las salidas de marzo se ubicaron por debajo de las de febrero, interrumpiendo la curva creciente que normalmente se extiende hasta mayo o junio.
En términos interanuales, la diferencia también es significativa, con un volumen claramente inferior respecto de campañas previas. Este comportamiento configura un inicio más lento y escalonado en la oferta de terneros, alejándose del patrón tradicional del negocio ganadero.
El trasfondo de este movimiento se encuentra en la combinación de variables económicas y productivas. Por un lado, los precios de la hacienda mostraron una firme tendencia alcista durante el primer trimestre, pasando de valores cercanos a $5900 por kilo en enero a picos de $7000 en marzo, niveles que no se habían observado en lo que va del año. Si bien en abril se registra un ajuste hacia la zona de $6600, el mercado sigue operando en valores elevados.
A esto se suma un factor clave: la recuperación de la oferta forrajera. Las lluvias registradas hacia fines de marzo y comienzos de abril permitieron recomponer los campos, luego de un inicio de año condicionado por la falta de agua. Con mayor disponibilidad de pasto, los criadores ganan margen para sostener los animales, reduciendo la necesidad de venta inmediata.
En paralelo, la demanda se mantiene activa, especialmente desde los sistemas de recría y feedlot, aunque con límites claros. Los compradores muestran resistencia a convalidar precios por encima de los $6500 por kilo, lo que introduce un elemento de tensión en la formación de valores.
El mercado de invernada transita una etapa de ajuste, con una oferta más administrada y una demanda firme pero selectiva. Todo indica que la campaña 2026 se desarrollará de manera más gradual, con un mayor volumen de animales saliendo al mercado en las próximas semanas.
Por: Redacción