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Martes 09 de Junio del año 2026
Ganadería | 9 de junio de 2026 Inicio

La demanda interna frena la producción de carne vacuna

Los precios en mostrador superan el IPC

Los precios en mostrador superan el IPC

De acuerdo al último informe elaborado por Rosgan, la producción por animal faenado mostró una leve mejora, pero no alcanzó para compensar el retroceso. Así los datos acumulados de los primeros cinco meses del año siguen marcando una caída del 11% frente al mismo período de 2025. En paralelo, la exportación comenzó a absorber una mayor porción de la producción. Este aumento estuvo explicado por un escenario internacional favorable y la baja base de comparación de los primeros meses del año pasado.

De acuerdo con los datos disponibles hasta abril, los embarques acumulaban un volumen 10% superior al registrado en igual período de 2025. En la práctica, este movimiento dejó una menor disponibilidad de carne para el consumo doméstico. Según las estadísticas oficiales del primer cuatrimestre, el recorte en la oferta destinada al mercado interno fue cercano al 12% interanual. Sin embargo, esa menor disponibilidad no se trasladó a nuevos aumentos en los mostradores.

El relevamiento de precios del IPCVA indicó que en mayo el valor promedio de los cortes vacunos se ubicó en $18.569 por kilo, prácticamente sin cambios frente a marzo y abril. En ese mismo período, la inflación minorista habría acumulado cerca de cinco puntos porcentuales, lo que implica una caída en términos reales.

En marzo de 2026, el índice de salarios del INDEC registraba una suba interanual del 36,4%, mientras que el precio de la carne vacuna acumulaba un incremento del 68,5%. Esa brecha muestra la pérdida de poder adquisitivo frente a uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina.

En ese contexto, el consumo aparente de carne vacuna, medido como promedio de los últimos doce meses, se ubicó por debajo de los 48 kilos por habitante al año. El registro representa una baja del 5% frente a los casi 51 kilos per cápita observados un año atrás.

Además, la comparación con otras proteínas también explica el cambio de comportamiento. El pollo logró sostener su consumo en torno a los 47 kilos por habitante, prácticamente al mismo nivel que la carne vacuna, pese a que sus precios también crecieron por encima de los salarios.

Por su parte, el cerdo continuó ganando lugar en la mesa de los argentinos y alcanzó su mayor registro histórico, con más de 19,5 kilos por habitante. Ese nivel implicó una mejora del 8,6% frente a los 18 kilos registrados un año atrás. En este contexto, la relación de precios profundizó el proceso de sustitución. A los valores actuales, un kilo de asado equivale a casi 4 kilos de pollo fresco y a 2 kilos de pechito de cerdo, una comparación que pesa cada vez más en las decisiones de compra de los hogares.


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Por: Redacción

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