El aire polar permanecerá hasta el lunes antes de una recuperación gradual
El frío polar vuelve con un marcado descenso térmico que alcanza a buena parte de la región central del país. El Servicio Meteorológico Nacional anticipa temperaturas mínimas de entre -4 °C y 2 °C, para el agro, el dato importa especialmente por la posibilidad de heladas agronómicas sobre una región que además arrastra elevados niveles de humedad en los suelos.
La situación encuentra a Buenos Aires en condiciones muy diferentes a las de un invierno seco. Los excesos de precipitaciones registrados durante los últimos meses dejaron suelos con altos niveles de humedad y sectores saturados, especialmente en zonas productivas del centro y este provincial. La combinación de humedad elevada, bajas temperaturas y noches despejadas puede favorecer condiciones para heladas, aunque su intensidad dependerá de factores locales como viento, nubosidad, relieve y temperatura efectiva cerca del suelo.
El impacto productivo no será uniforme. En los cultivos de invierno, el riesgo depende fundamentalmente del estado fenológico y de la intensidad y duración de las temperaturas críticas. Trigo y cebada tienen distinta tolerancia al frío según la etapa de desarrollo, por lo que un registro bajo cero no implica automáticamente daños. Sin embargo, las heladas adquieren mayor relevancia a medida que los cultivos avanzan hacia estadios reproductivos. También deberán seguirse producciones hortícolas, frutícolas y otras actividades sensibles a descensos térmicos pronunciados.
Para la ganadería, el regreso del frío también obliga a mirar el manejo. Las bajas temperaturas incrementan los requerimientos energéticos de los animales, especialmente cuando se combinan con viento y humedad. En campos con barro o accesos deteriorados, además, pueden complicarse movimientos de hacienda, suplementación y tareas cotidianas.
Durante la primera ola de frío de julio se registraron mínimas de -7,1 °C en Coronel Suárez, -7 °C en Bolívar, -6,8 °C en Azul y -6,3 °C en Tandil, mientras otras localidades bonaerenses también permanecieron varios días bajo condiciones de ola de frío. Es decir, el invierno 2026 ya demostró capacidad para generar episodios térmicos severos en pleno corazón productivo de la provincia.
El viento será otro protagonista. Sobre la costa bonaerense existe además una alerta amarilla por vientos fuertes, en un corredor que se extiende desde General Lavalle hasta Patagones. Las ráfagas y el descenso térmico pueden aumentar la sensación de frío y sumar dificultades operativas, mientras el cambio en la circulación también tendrá efectos sobre el Río de la Plata. Para el productor, el foco estará menos en la sensación térmica que en las temperaturas efectivamente registradas a nivel del cultivo y del suelo.
Pronóstico local
Por: Redacción