El escenario impacta en la cosecha y genera expectativas de cara a la campaña fina, especialmente para el trigo.
LLuvias intensas, suelos saturados, encharcamientos y desbordes generan preocupación en amplias zonas productivas del país mientras se anticipa la llegada del fenómeno El Niño hacia los próximos meses, lo que podría intensificar las precipitaciones. Las regiones más comprometidas por el exceso hídrico incluyen el oeste de Buenos Aires, el centro de Santa Fe, Entre Ríos y sectores del NOA, donde en los últimos días se acumularon lluvias de hasta 160 milímetros, llevando al límite la capacidad de absorción del suelo.
Según datos del Servicio Meteorológico Nacional varias áreas presentan balance hídrico excedido, lo que complica las tareas en el campo. En términos productivos, las precipitaciones generan un doble efecto. Por un lado, retrasan la cosecha en zonas agrícolas clave, afectando la logística y la planificación. Por otro, permiten una recarga de perfiles de humedad, fundamental para encarar la siembra de cultivos de invierno bajo mejores condiciones.
El pronóstico de corto plazo indica que el fin de semana presentará condiciones variables. El sábado se esperan lluvias débiles y lloviznas en la región central -con acumulados menores a 5 mm en Córdoba, Santa Fe y el norte bonaerense-, mientras que el noreste del país podría registrar tormentas más intensas. Para el domingo, se prevé una mejora en la zona núcleo, con temperaturas moderadas y estabilidad relativa, aunque la inestabilidad persistirá en el NEA.
De cara a la próxima semana, el escenario continuará con alta variabilidad. Un período inicial de estabilidad dará paso hacia mitad de semana a un frente frío débil, que podría generar lluvias de entre 20 y 50 mm en la región pampeana y la Mesopotamia. Además, los modelos climáticos proyectan acumulados superiores a 100 mm en el norte del país, especialmente en provincias como Chaco, Formosa y Corrientes.
A nivel trimestral, las perspectivas refuerzan la tendencia húmeda. El consenso del SMN y otros organismos indica altas probabilidades de lluvias superiores a lo normal entre abril y junio en gran parte de las zonas productivas, incluyendo Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Este patrón climático configura un escenario donde la falta de agua no sería una limitante, aunque crecen los riesgos por excesos.
En este contexto, la posible consolidación de El Niño a partir de junio agrega un factor clave. De confirmarse, el fenómeno podría provocar lluvias más frecuentes e intensas durante la primavera, especialmente en la Cuenca del Plata, una región estratégica para la producción de granos.
El escenario climático actual muestra un equilibrio inestable: condiciones positivas para la siembra y el desarrollo de cultivos, pero con un riesgo creciente asociado a los excesos. La evolución de El Niño y el comportamiento de las lluvias en las próximas semanas serán determinantes para el rumbo de la campaña agrícola.

Por: Redacción