Ambas firmas están en concurso judicial
La Suipachense comenzó a recuperar su actividad en la planta ubicada en la localidad de Suipacha luego de la autorización otorgada por el juez Leandro Julio Enríquez, al frente del Juzgado Civil y Comercial de Mercedes, permitiendo el uso de las instalaciones, maquinarias y activos comerciales para revertir la parálisis iniciada en noviembre de 2025. La interrupción de la producción se había desencadenado tras el colapso de Lácteos Conosur S.A., controlada por el grupo venezolano Maralac, en el marco de salarios impagos, deudas con proveedores y cheques rechazados. Luego de iniciar un proceso gradual de puesta en marcha durante el mes de julio, la fábrica procesa actualmente cerca de 50.000 litros diarios de leche. Las operaciones iniciales están centradas en el secado industrial, leche en polvo y el envasado en formatos sachet y Tetra Brik.
El proyecto de rescate productivo, impulsado por Compañía Láctea Suipacha S.A. una firma conformada por productores y operadores locales, busca devolverle operatividad a un establecimiento fundado en 1947 como cooperativa y consolidado desde 1961 en la industrialización lechera. La nueva administración prevé incrementar el ritmo de trabajo de manera escalonada con el objetivo de aproximarse a la capacidad histórica de 250.000 litros diarios. Esta meta apunta a dinamizar nuevamente la recepción de materia prima en la cuenca del oeste bonaerense.
En materia laboral, la primera etapa contempló la reincorporación de 55 trabajadores bajo un esquema de jornada parcial, lo que representa cerca de la mitad del personal original. La planificación trazada por los nuevos gestores proyecta sumar mano de obra en forma progresiva hasta recuperar la dotación total de 140 puestos de trabajo. A su vez, la firma relanzará las marcas La Suipachense y Lácteos Conosur para elaborar yogures, postres, manteca y quesos.
El reinicio de las operaciones alivia a la economía de Suipacha, un municipio de aproximadamente 12.000 habitantes donde la usina funciona como un motor clave para tambos, fletes y comercios locales. Durante los diez meses de inactividad, los productores de la zona debieron canalizar la leche hacia otros destinos y afrontar una severa interrupción en la cadena de pagos, situación que comienza a revertirse con la vuelta del procesamiento industrial.
Verónica vuelve a producir
La planta de Lácteos Verónica ubicada en Suardi, Santa Fe, retomará la producción de leche en polvo de manera parcial y transitoria tras un acuerdo a fasón firmado con la firma cordobesa Copalac SAS, integrada por productores tamberos de Morteros. La decisión, confirmada este miércoles 6 de agosto, representa el primer movimiento operativo de la empresa en más de siete meses y cobra relevancia porque significa un alivio para parte de los trabajadores, aunque no modifica el complejo escenario financiero que mantiene paralizadas las restantes plantas y compromete la continuidad de cientos de empleos.
El convenio alcanzado contempla exclusivamente la reactivación de la planta de Suardi, donde volverá a elaborarse leche en polvo bajo la modalidad de producción a fasón. De esta manera, quedan excluidas las fábricas de Lehmann y Clason, que continúan completamente paralizadas y concentran la mayor parte de los cerca de 700 trabajadores que integran la nómina de la empresa. Según estimaciones del sector, en Suardi se desempeñaban entre 80 y 90 empleados, quienes ahora comenzarán a reincorporarse de manera progresiva conforme aumente el ritmo de procesamiento de materia prima.
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) informó que el personal será convocado gradualmente y explicó que Copalac SAS asumirá la responsabilidad solidaria sobre las obligaciones laborales y previsionales, tal como establece el artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo. Sin embargo, el gremio fue claro al señalar que el acuerdo constituye apenas una medida de emergencia destinada a preservar fuentes laborales y mantener la paz social, sin representar una solución definitiva para la profunda crisis que atraviesa la empresa.
La incertidumbre continúa para cientos de trabajadores
La situación económica de Lácteos Verónica continúa siendo extremadamente delicada. La compañía mantiene sus plantas paralizadas desde mediados de enero, acumula ocho meses de atraso en el pago de salarios y cargas sociales y registra 3.862 cheques rechazados por casi $14.000 millones. A ese pasivo se suma una deuda estimada en US$ 60 millones con productores tamberos por la compra de leche cruda, además de compromisos pendientes con proveedores de insumos y servicios.
Por: Redacción